Reflexión para después de Semana Santa
No tenemos la culpa y somos, sin embargo, responsables. Somos ya culpables por el solo hecho de nacer. Tiene que haber recibido una instrucción religiosa muy extraña si no sabe esto.
Fragmento del siempre brillante, Herman Hesse en El lobo estepario.
Marzo 27, 2008 a las 8:02 pm
Yo a este paso en un par de años me viene a buscar el de las calderas.